Las Erinias

The Kindly Ones

La ilustración que acompaña a este escrito es de Marc Hempel, deThe Kindly Ones, donde Neil Gaiman, entonces en la cima de su talento, narra como las Erinias persiguen a Morfeo, al Señor de los Sueños, el protagonista de toda su serie.

Una de las muchas lecturas de Sandman, una de las obras más monumentales de la historia del comic, es verla como una narración de una trampa que Morfeo, poco a poco, va tendiéndose a sí mismo, enredándose a sí mismo en los hilos de la culpa por actos cometidos milenios atrás, hasta quedar del todo atrapado, hasta su persecución final por las Erinias, las diosas encargadas de castigar a los parricidas y perjuros. En la tradición griega no se castigaba a estos criminales porque eran estas terribles diosas las encargadas de hacerlo. Las Erinias eran la representación de los remordimientos, de la culpa que uno siente ante las transgresiones.

En Los Mitos Griegos, que ahora releo, Graves las describe como viejas, con serpientes por cabellera, cabezas de perro, cuerpos negros como el carbón, alas de murciélago y ojos inyectados en sangre. Llevan en las manos azotes tachonados con bronce y sus víctimas mueren atormentadas. Es imprudente mencionarlas por su nombre en la conversación; de aquí que se las llame habitualmente Euménides, que significa “las bondadosas”

Algunos arrastramos nuestra culpa durante años y años, alimentándola con cada una de nuestras infracciones, reales o imaginadas, haciéndola más y más grande, invocando sin darnos cuenta a esas terribles diosas.

Hace algo más de dos años me encontré con ellas en Londres, en la Tate Gallery, y sólo ahora comienzo a entender qué sucedió, como le otorgué un poder a toda esa culpabilidad que sólo ahora comienzo a encarar de verdad, intentando verlas en su aspecto benévolo, las Euménides, el que los atenienses les dieron cuando perdonaron a Orestes.

I’ll die before the endgame

Terry Pratchett

Hace dos años diagnosticaron a Terry Pratchett, el hombre que nos ha hecho reir a millones de personas durante varias décadas (y del que estoy convencido de que su obra perdurará, y seguirá arrancando risas durante mucho tiempo) Alzheimer.
Ahora, en una entrevista con el Daily Mail, defiende el derecho a morir cuando él desee, sin necesidad de sufrir una larga y dolorosa agonía.

I’ll die before the endgame, says Terry Pratchett in call for law to allow assisted suicides in UK

Prentendo, dice, antes de que el fin se aproxime, morir sentado en una silla en mi propio jardín, con una copa de brandy en mi mano y Thomas Tallis en el iPod.
Oh, y como estamos en Inglaterra, mejor añadiré: “Y si llueve, en la biblioteca. ¿Quién puede decir que esto es malo?”

Y, sin embargo, la ley en la mayoría de los países (incluido la Inglaterra del señor Pratchett y mi España) lo consideran malo, y prohibe que se le ayude en este propósito.
¿Por qué? ¿No somos propietarios de nuestras vidas? ¿No tenemos derecho a disfrutar de ella, y a decidir si queremos que termine? Negar ese derecho es tan absurdo como negarle a un escritor el derecho a terminar un libro.
¿Por qué estar prohibiciones? Quizás tenga algo que ver con nuestra obsesión con la cantidad sobre la calidad, pensar que es más importante vivir mucho que vivir bien, apurar hasta nuestro cuerpo se derrumbe por completo aunque sea a costa de sufrimiento y dolor.

Creo que tiene más que ver con el sustrato judeo-cristiano que hay en toda la sociedad occidental e islámica. Las iglesias monoteístas condenan, que yo sepa sin excepción, esta práctica, y, pese a que utilicen palabras como “dignidad” para defender su postura (como si el sufrimiento y el dolor fueran dignos), tiene que ver con el propiedad, con el poder. Para ellos no somos nosotros los dueños de nuestras vidas, sino su dios, y sólo él tiene derecho a decidir cuándo esta debe acabarse. Se dan incluso casos tan aberrantes como que en algunos países se prohiba esta ayuda a quienes no deseen prolongar sus sufrimientos, mientras que es legal la tortura.

Consultando el I Ching

I - El Aumento

Consulté al I Ching, el antiguo oráculo chino, sobre cómo enmendarme, cómo lograr aceptarme, quererme a mí mismo de una vez. Seis tiradas de tres monedas sobre humo de incienso. El resultado fue el hexagrama 42: I – El Aumento.

Es importante emprender cualquier proyecto.
Es propicio atravesar las grandes aguas
.

Debido al sacrificio operante desde lo alto en aras del aumento de lo inferior, surge en el pueblo una disposición de ánimo caracterizada por la alegría y la gratitud, sumamente valiosa para el florecimiento del bien público. Cuando de este modo sienten los hombres afecto por sus príncipes, bien puede emprenderse algo y aun en los asuntos difíciles y riesgosos se logrará éxito. Por eso, en tales épocas ascendentes, cuyo desarrollo se ve acompañado por el éxito, es cuestión de trabajar y de aprovechar el tiempo. La época es similar al tiempo en que celebran sus bodas el Cielo y la Tierra: en que la Tierra se hace partícipe de la energía creadora del Cielo, dando forma y realidad a los seres vivientes. El tiempo del Aumento no dura, por lo tanto es menester utilizarlo mientras está.

Viento y trueno: la imagen del Aumento.
Así el noble: cuando ve el bien, lo imita,
si tiene defectos, se deshace de ellos.

Al observar cómo el trueno y el viento se aumentan y se refuerzan recíprocamente, aprende uno como encontrar el camino hacia el aumento de sí mismo, hacia el propio mejoramiento. Cuando algo bueno se descubre en los demás, debe uno emularlo, haciendo suyo de este modo todo el bien que hay sobre la tierra. Cuando uno observa algo malo en sí mismo, debe quitárselo de encima. Así se libera uno del mal. Semejante modificación ética constituye el aumento más importante de la personalidad.

Y sobre la quinta línea, mutable:

Si tienes de verdad un corazón bondadoso,
no preguntes. !Elevada ventura!
De cierto la bondad será reconocida como tu virtud.

La verdadera bondad no calcula, ni pide dignidad y gratitud; más bien sus efectos se despliegan según una necesidad interna. Semejante corazón realmente bondadoso ya se siente recompensado al encontrar reconocimiento, y de tal modo el influjo de la bendición se expandirá sin impedimentos.

Crecer, aprovechar el tiempo que tengo, hacerme grande, hermoso y bueno, καλὸς κἀγαθός. Sólo entonces me querré de verdad, parece.
Eso, y atravesar las grandes aguas.