23rd March 2010, 10:52 am
En algún momento, hace varios años, dejé de soñar, o, al menos, de recordar mis sueños. Pasé de tener una rica vida onírica a despertar en blanco por las mañanas. Había perdido una parte muy importante de mí. Me estaba perdiendo a mí mismo.
Una señal de que estoy saliendo de ese pozo es que, en los últimos meses, los sueños han vuelto. Casi todas las mañanas vuelvo a despertar con el recuerdo de un sueño, una ventana a otro mundo (un error, que me acompañó toda mi vida, fue añorar ese Reino Perdido, que quizás intuía en esos sueños, sin entender que el único Reino Perdido posible es recuperar este, el nuestro. Espero haber aprendido).
Anoche soñé con un viaje en coche, ruinas de pirámides en las afueras de Madrid, mi hermano pequeño (rapero en la vida real) enfadándose porque no le regalaban la batuta de director de orquesta que quería, la llegada de la primavera, grandes racimos de flores amarillas surgiendo de repente de los árboles, la alergia venciéndome.
1st February 2010, 05:07 pm
Quizás comience a crecer de verdad cuando asuma que todo mi pasado, con toda su grandeza y miseria, todos los errores y triunfos, no es una carga, sino un aprendizaje para lo que vendrá a partir de ahora. Y que todo ha sucedido siempre como debía suceder.
28th January 2010, 12:24 pm

Me quejaba hace poco de la falta de visión de los políticos, de que no son capaces de ver más allá de las próximas elecciones. Pero, ¿se lo permitimos nosotros? ¿No somos los ciudadanos los más cortoplacistas a la hora de votar?
Uno de esos resultados matemáticos importantísimos, que se traducen directamente a la Física y, de ahí, al mundo real, es el Teorema Central del Límite. Nos dice, a grandes rasgos, que la suma de un número suficientemente grande de variables aleatorias, cualesquiera que sea su distribución, tiende a una distribución normal. Si tienes, por ejemplo, cien generadores diferentes de números aleatorios: lanzando monedas, dados, contando pájaros en el cielo, produciéndolos en un ordenador… La suma de todos seguirá una distribución normal, y podemos ignorar por completo las distribuciones individuales. No necesitamos conocerlas. Nos bastarán unas cuantas medidas para obtener una media y una desviación típica, y ya podremos calcular probabilidades de resultados futuros.
Y tengo la sensación de que esto se aplica también a la gente. No importa lo maravillosos, únicos que cada uno de nosotros seamos, lo llenos de ideas que estemos. Cuando suficientes personas nos unimos, cuando actuamos como masa, por ejemplo, en las elecciones, toda esa individualidad, todo nuestro ingenio, tiende a desaparecer. Con demasiada frecuencia nos convertimos en una masa mediocre, predecible, vulgarmente gaussianos. Y es algo muy difícil de evitar: estamos luchando aquí contra la misma esencia ya no de la Humanidad, sino del Universo.
Supongo que la única solución es escapar de la masa. Vivir nuestra vida, con nuestras ideas y creencias, con nuestras propias reglas. Por muchos errores que podamos cometer, también nos da la posibilidad de un éxito extraordinario que de otro modo nos está prohibido.