Una historia de terror

Parte de un sueño que tuve anoche. O todo el sueño, tal vez. No sabría decir si fue un sueño largo e inconexo, o varios independientes:

Frente a un grupo de críticos, leía en voz alta una historia de terror. Ellos estaban sentados en sillas, todos gente seria, con aspecto estirado. Yo estaba de pie, frente a ellos.

En la historia, una chica salía a la calle, como una mañana normal. Pero, al rato, mientras caminaba, sintió una sensación extraña. No sabía realmente qué, no era una sensación física, ni siquiera algo que realmente hubiera percibido, sino una especie de incomodidad, la idea de que algo no estaba en su lugar. Nerviosa, decide volver a casa. Sube las escaleras, y saca las llaves para entrar, pero su madre abre antes la puerta. Cuando la ve, grita aterrorizada.

No sabía si la historia estaba gustando. Una de las críticas, tenía cara de disgusto, pero no sabía si eso era una buena o mala señal.

Entonces desperté. Nunca supe cómo terminaba el cuento.

Las puertas del Sueño

Dos son las puertas del Sueño, de las cuales una se dice
de cuerno, por donde fácil salida se da a las sombras verdaderas;
la otra resplandece del brillante marfil que la forma
pero envían los Manes al cielo los falsos ensueños.

Virgilio, Eneida

Hendrix

Otro sueño, en la misma línea que los anteriores. No entiendo el por qué de esta sucesión de sueños con viejas estrellas del rock. No entiendo por qué soñar con muertos.

En una habitación de hotel (¿también en Londres?), me espera Jimi Hendrix, sentado sobre almohadones en el suelo, fumando marihuana. Yo me quedo en pie junto a la entrada, esperando que hable.

-La única salida-dice, despacio, no sé si hablando a mí o a él mismo-es el Caos, la Magia, fingir tu muerte.