El Loco pregunta al Oráculo

Subiendo escalones, rápido, a saltos, corriendo hacia la luz
(¿huyendo del dolor?)
Tanto, que da vértigo, miedo.
A menudo no sé dónde estoy, quién soy,
ni qué encontraré fuera de la caverna
(mas eso, ¿quién lo sabe?).

Pero pronto respiraré el aroma de los olivos
a la sombra del Parnaso
ascenderé por la Vía Sagrada
preguntaré al dios
(aún está allí, si lo buscas)
y quizás (¡quizás!)
conozca la paz.

γνῶθι σεαυτόν

Conócete a ti mismo, estaba escrito en el frontispicio del templo de Apolo en Delfos, el dios de la luz. No es la única a quien se ha atribuido esta frase, pero me gusta creer que fue Phemonoe, la hija del dios, su primera sacerdotisa en Delfos.

Esta es una de las muchas cosas que pueblan hoy mi mente, una tarea a la que aferrarse en medio de la tormenta. Conocerme de verdad. Hacerme más grande. καλὸς κἀγαθός.

Otra de las inscripciones en el fronstispicio era una E, cuyo significado incluso los griegos habían olvidado. Pero uno de sus posibles significados era εἶ, eres, refiriéndose a que el Dios lo era todo, la verdadera esencia del Universo. O, visto al revés, que todo era el Dios, que todo era divino. También nosotros.

Everything is holy! everybody’s holy! everywhere is
holy! everyday is in eternity! Everyman’s an
angel!

Allen Gingsberg, Footnote to Howl

El Lupercal

Gruta del Lupercal

Creen que bajo las ruinas del palacio de Agusto han encontrado el Lupercal, donde la Loba amamantó a Romulo y Remo. Hasta allí, todos los 15 de febrero, llegaban corriendo, desnudos, azotando a los espectadores, los luperci (ahora, olvidado Fauno Luperco, mandamos postales con corazones y regalamos flores). Allí fue donde Marco Antonio ofreció a César la corona de laurel, que este rechazaría, exactamente un mes antes de su asesinato.

Si realmente es el Lupercal, quizás sea el lugar más sagrado de Roma. En esa cueva comienza la historia de Europa, o, la menos, uno de sus comienzos.

‘Mythical Roman cave’ unearthed