Archive for the ‘paganismo’ Category.

Las Erinias

The Kindly Ones

La ilustración que acompaña a este escrito es de Marc Hempel, deThe Kindly Ones, donde Neil Gaiman, entonces en la cima de su talento, narra como las Erinias persiguen a Morfeo, al Señor de los Sueños, el protagonista de toda su serie.

Una de las muchas lecturas de Sandman, una de las obras más monumentales de la historia del comic, es verla como una narración de una trampa que Morfeo, poco a poco, va tendiéndose a sí mismo, enredándose a sí mismo en los hilos de la culpa por actos cometidos milenios atrás, hasta quedar del todo atrapado, hasta su persecución final por las Erinias, las diosas encargadas de castigar a los parricidas y perjuros. En la tradición griega no se castigaba a estos criminales porque eran estas terribles diosas las encargadas de hacerlo. Las Erinias eran la representación de los remordimientos, de la culpa que uno siente ante las transgresiones.

En Los Mitos Griegos, que ahora releo, Graves las describe como viejas, con serpientes por cabellera, cabezas de perro, cuerpos negros como el carbón, alas de murciélago y ojos inyectados en sangre. Llevan en las manos azotes tachonados con bronce y sus víctimas mueren atormentadas. Es imprudente mencionarlas por su nombre en la conversación; de aquí que se las llame habitualmente Euménides, que significa “las bondadosas”

Algunos arrastramos nuestra culpa durante años y años, alimentándola con cada una de nuestras infracciones, reales o imaginadas, haciéndola más y más grande, invocando sin darnos cuenta a esas terribles diosas.

Hace algo más de dos años me encontré con ellas en Londres, en la Tate Gallery, y sólo ahora comienzo a entender qué sucedió, como le otorgué un poder a toda esa culpabilidad que sólo ahora comienzo a encarar de verdad, intentando verlas en su aspecto benévolo, las Euménides, el que los atenienses les dieron cuando perdonaron a Orestes.

Los mitos homérico y órfico de la creación

Algunos dicen que todos los dioses y todas las criaturas vivientes surgieron del Océano que circunda al mundo y que Tetis fue la madre de todos sus hijos.

Pero los órficos dicen que la Noche de alas negras, diosa por la que incluso Zeus sentía un temor reverente, fue cortejada por el Viento y puso un huevo de plata en el seno de la Oscuridad; y que Eros, a quien algunos llaman Fanes, salió de ese huevo y puso el Universo en movimiento. Eros tenía doble sexo y alas doradas y, como poseía cuatro cabezas, a veces mugía como un toro o rugía como un león, y otras veces silbaba como una serpiente o balaba como un carnero. La Noche, que le dio el nombre de Ericepayo y Protógeno Faetón vivía en una cueva con él y se manifestaba en forma de tríada: la Noche, el Orden y la Justicia. Delante de esa cueva se sentaba la ineludible madre Rea, tocando un tambor de latón para captar la atención de los hombres sobre los oráculos de la diosa. Panes creó la tierra, el cielo, el sol y la luna, pero la diosa triple gobernó el universo hasta que su cetro pasó a Urano.

Los Mitos Griegos, Robert Graves

El Hombre en el Laberinto

El Hombre en el Laberinto

Una imagen poderosa del folclore de los Tohono O’odham (pueblo del sur de Estados Unidos cuyo nombre significa personas del desierto) es la del hombre en el Laberinto.
El hombre (U’ki’ut’l) está a la entrada del laberinto, al comienzo de su vida. Se internará en él, y lo recorrerá, girando, perdiéndose, serpenteando a lo largo del extraño camino de la vida.
Finalmente, llegará al centro, a la Muerte, donde será saludado por I’itoi el creador, el dios Sol, el Hermano Mayor, uniéndose a él en armonía con el universo.