De sueños autorreferentes

Tras ver anoche “Origen” (buena película, pero ni remotamente tanto como se dice, ni, desde luego nada novedoso u original. Dick murió hace casi treinta años), recordé un par de sueños extraños que tuve hace muchos años, cuando aún estaba en la universidad, llenos esa duda sobre como distinguir entre el sueño y la vigila.

I

Corría por unas pistas de atletismo en la zona de los Colegios Mayores de Metropolitano. Yo iba a veces a correr allí en la vigilia. Corría solo, vuelva tras vuelta, hasta que el mismísimo Alberto Galindo apareció a mi lado, flotando a medio metro del suelo, desplazándose conmigo mientras permanecía inmóvil en su postura. Galindo me explica que esto es claramente un sueño, que de lo contrario sentiría la fuerza centrífuga cuando tomaba las curvas, y que el no notarla debería bastar para convencerme de que soñaba.

II

Este sueño lo tuve en Albacete, en unas vacaciones.

Tenía que ir, con unos amigos, a Málaga por algo relacionado con una herencia. Ya no recuerdo qué pasaba allí, pero, en algún momento, sonaba un timbre o un teléfono…

…y desperté. El timbre sonaba en mi casa, en la vigilia, pero era temprano, y yo estaba de vacaciones, y decidí volver a dormir…

Caminaba por la Facultad, por las escaleras donde estaba (¿seguirá aún allí, tras tantos años?) el mural con la cara de Einstein, y me encontré con Ricardo E. (un tipo barbudo, mayor que yo, al que respetaba bastante). Subimos juntos en el ascensor, y él me preguntaba por mi viaje a Málaga y la herencia. Yo, confundido, le decía que no, que eso había sido un sueño. Pero él me aseguraba con rotundidad que había sido real, y terminaba por convencerme de ello.

…y III

Y este lo tuve anoche. No tiene nada que ver con los anteriores, ningún toque de autorreferencia, pero es de esos sueños que tiene algo poderoso, que no sabes reconocer, pero que sigue ocupando tu mente mucho tiempo después de despertar.

En una conversación me preguntaban si había visto al Cisne. Era algo importante, un portento, una visión de las que marcaba un antes y un después en tu vida. Y yo, de repente, recordaba, y, sudando, alucinado, respondía que sí. Y recordaba como una vez lo había visto, nadando tranquilo, majestuoso, hacia el interior de una cueva, mientras yo vadeaba por una zona de acantilados, en un lago o el mar.

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  • 6 Comments

    1. Eanáir:

      Me acaba de dar un salto el corazón.

      ¿Era el mar, un mar muy azul con muchas criaturas de colores brillantes bajo la superficie, hermoso pero con muchas trampas (corrientes que arrastran de las que no puedes salir si no pides ayuda) con unos acantilados muy altos que parecen interminables?

      Tengo la hipótesis de que algunos sitios que se visitan en sueños “existen”. No es que sea un sitio físico, es que es una especie de lugar espiritual.

      Recuerdo que me llevaron. Un conocido de mis sueños (siempre la misma persona, aunque nunca la he conocido estando despierta) me guiaba por suaves laderas terriblemente verdes siguiendo un extraño arroyo; tan hermoso que hacía daño, demasiado deprisa como para recordar el camino aunque rogaba que me dejara unos minutos para admirarlo, anotarlo y poder enseñárselo a más gente. Al final llegamos al borde de una hondonada, donde el río llegaba al mar en una pequeña cascada y en la distancia, me señalaba algo sobre la superficie. “¿Lo ves? ¡Ahí está!” Me pareció un pato con las plumas muy blancas. Estaba muy lejos, y yo demasiado absorta en el paisaje. Y no había entendido ese sueño, esa prisa de mi amigo, hasta que he leído tu entrada.

      De este sueño hay una segunda parte, algún tiempo después, en la que consigo llegar al mismo sitio pero, en lugar de seguir el arroyo raro (en algunos tramos el agua circulaba hacia arriba) por las laderas y ver la hondonada desde arriba, llego por el agua, haciendo snorkel. Llego de casualidad pero reconozco el sitio; no hay cisne, sólo el hermoso mar… Trato de acercarme a un banco de coral; entonces me arrastra la corriente, como si me succionara, a una fosa bajo la superficie. Me golpeo con las piedras y sangro, y no puedo respirar. Mientras esto ocurre, alguien en mi cabeza me regaña “¿No te dije que no vinieras sin ayuda?” “Da igual, no aguanto más. Me ahogo”. Y casi me ahogo, pero llegaron mis amigos; los dos que bucean, con su traje de buzo y sus botellas tiran de mi contra corriente; en la superficie, los que escalan han montado unas cuerdas para poder subir a la loma por el acantilado de piedra y otros más me esperan fuera, con una toalla. “Mira que eres, podrías habernos esperado”. Y fin.

    2. Cato.the.Elder:

      Creo que era el mar, sí. No recuerdo cuán altos eran los acantilados, pero sí, fácilmente era el mismo lugar, y el mismo cisne. Yo también creo que en los sueños accedemos a algo más que nuestra mente. Quizás lo que Jung llamaba el subconsciente colectivo. Quizás algo más.

      El Cisne era blanco, majestuoso, y mucho más grande que un cisne normal: debía medir unos tres metros. Lo que no sé es quién es, o qué significa el verlo.

    3. Eanáir:

      No lo sé. A mi me lo enseñaban, como si era algo que debiera ver o saber, pero nadie me explicaba por qué. Con el tono ese característico de un amigo que te aprecia y te dice “no puedes ir por ahí sin saber cual es la integral de 2x”, y rápidamente coge una servilleta y te lo explica, aunque a ti realmente te da igual y preferirías que te contara qué tal sus vacaciones. Como si temiera que alguien me preguntara, como a ti, y yo respondiera “no lo he visto”.

      Hay más cosas que encajan. Cada vez que este personaje aparece en mis sueños, es para sacarme de algún apuro; según el sueño que sea, trae billetes de autobús si no alcanzo el tren, guarda mi mochila si se me pierde, consigue un plano en los laberintos… Por eso no entendí su insistencia en enseñarme “el pato”. No era uno de esos sueños en los que aparece para echarme una mano, y tampoco apareció, meses después, para sacarme del agua (pocas veces me ayuda en un sueño otra persona)

      Por eso me sorprende tu sueño. Para mi amigo era más importante enseñarme el Cisne que rescatarme de una erupción volcánica; desde lejos, como si no pudiera acercarse, como si no pudiera rescatarme del acantilado (me regaña por ir sin ayuda, como si él no contara), como si, guiándome hasta donde alcanzaban sus fuerzas, lo más importante fuera que no me lo perdiera.

      Si esto fuera así, la única explicación que se me ocurre sería:
      Ver el Cisne es un requisito para alcanzar un estado espiritual mayor. Estarían los que lo han visto y los que no; los que lo han visto reúnen las cualidades para pasar de nivel. Verlo no es algo que dependa de uno; no se puede buscar, lo encuentras o no lo encuentras, y tiene que ver con el carácter de cada uno (es algo que eres o que no eres) y es parecido a pasar un exámen, dejar atrás algo, quizá, para adquirir otras responsabilidades. Y digo esto basándome en el interés que tiene él de que yo pase todas las pruebas; como si me hubiera elegido para algo y él quisiera ahorrarme la burocracia (Poco después de este sueño me llevó a las puertas que guardaba “el perro con armadura”)

    4. Cato.the.Elder:

      Quizás. No sé qué es, pero lo que tú dices me cuadra.

      Un positivista nos diría que es imposible que sin duda se debe solamente a alguna película, libro o leyenda que ambos conocemos pero que no recordamos ahora. Pero no me da la sensación de que sea así. Sobre todo por la sensación de “importancia” del sueño.

    5. Eanáir:

      Un positivista diría que “mi amigo” es sólo un recuerdo infantil; una situación en la que me tiro un buen rato llorando porque se me ha caído un chupete y al final un desconocido me lo da, y memorizo su presencia como una especie de héroe. Y no es que no cuadre, pero… ya es rara la combinación.

      En cualquier caso, me alegra que, por fin, hayas visto el Cisne. No sabemos qué es, pero, si es tan importante como parece, está muy bien haberlo encontrado.

    6. Wyan:

      Me ha sorprendido leer el Sueño III, por alguna razón me resulta extremadamente familiar. Es como si hubiera estado allí, pero no sé si ví al Cisne…

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