What’d I care about the tower of ghouls
by Cato.the.Elder
After a while my meditations and studies began to bear fruit. It really started late in January, one frosty night in the woods in the dead silence it seemed I almost heard the words said: “Everything is all right forever and forever and forever.” I let out a big Hoo, one o’clock in the morning, the dogs leaped up and exulted. I felt like yelling it to the stars. I clasped my hands and prayed, “O wise and serene spirit of Awakenerhood, everything’s all right forever and forever and forever and thank you thank you thank you amen.” What’d I care about the tower of ghouls, and sperm and bones and dust, I felt free and therefore I was free.
Es también parte del sueño americano: meditar en una cabaña, en mitad del bosque, en invierno.
Meditar en invierno, encontrar la paz, y recibir con felicidad a la nueva estación, cuando Perséfone, la Reina del Hierro del Hades, regresa al mundo como la diosa de la primavera.
Everything is all right forever and forever and forever. Todavía no, todavía no. Pero lo lograré. Estaré bien, seré libre, y todo estará bien, y mi carga de más de media vida será liviana, y el muro caerá para siempre, y seré de verdad parte del mundo, no una cosa perdida en mil miedos y dolores. Estaré bien, libre, salvaje, brillante, feliz.
(Kerouac no lo logró. Se ahogó en alcohol, y murió a los 47 años, muy lejos de la iluminación)
Comments
Kerouac no sabía por donde empezar, como todos los escritores torturados. Que la vida no está hecha para comprenderla, sino para vivirla. ¡No hay tiempo de estar triste!
Eanir lleva razón. Aunque yo nunca haya leído a Kerouac…
Hay que comprender la vida, si no no vives de verdad, simplemente te dejas llevar. El Kerouac de “The Dharma Bums” es un personaje muy iluminado. Con muchos defectos, algo perdido, a menudo no parece entender del todo lo que sucede a su alrededor, pero lo ves en camino de algo grande. Es un libro honesto, donde ves crecer al autor, y como al final, en soledad, en la naturaleza, crece de verdad.
¿Qué sucedió luego con Kerouac? Por lo que sé de él, le perdió la fama. Era una persona muy tímida, y no lo supo llevar, y acabó perdiéndose en el alcohol, abandonando el camino que había iniciado.
La vida se comprende viviendo. De otro modo no hay nada que comprender, y te quedas encerrado en pensamientos circulares, en tu propio laberinto. Del laberinto no se sale siguiendo el camino. Se sale saltando.