23rd February 2009, 06:51 pm

A menudo querría ser como mi tierra, como La Mancha, a la que siempre me emociona regresar.
Querría ser lo bastante duro como para soportar con firmeza las duras heladas de invierno, el cruel sol del verano, las salvajes tormentas mediterraneas. Querría ser llano, sin dobleces donde ocultarme. Sencillo y grande a la vez.
17th February 2009, 08:11 pm

Ayer tuve un incidente en la peluquería: habían cambiado a todo el personal, y los anteriores y excelentes peluqueros (hombres musculosos en camisetas de tirantes). En su lugar, había chicas jovencitas, que poco sabían de ese trabajo.
Le dije a la peluquera lo que quería, y me relajé; y, para cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, ya era tarde: salí de la peluquería con el pelo mucho más corto de lo que lo había llevado en años, y con la moral aún más baja que cuando entré (mi pelo es quizás la única vanidad física que tengo, y me gusta imaginar en mis ahora desaparecidos rizos alguna ascendencia griega, que en realidad, como la mayor parte de los mediterráneos, debo tener).
Esta mañana, en el trabajo, varias personas me hicieron independientemente el mismo comentario: que me había quitado muchos años de encima, que parecía mucho más joven. Y esos comentarios comenzaron a resonar con fuerza en mi mente. No por deseo de ser más joven, o regresar al pasado, sino de que todo lo que alguna vez estuvo en mí continúe allí, sobre si instintos, capacidades que parezco haber perdido sigan allí, escondidos, en lugar de haberse perdido en el tiempo.
Por la tarde, ya en casa, me afeité. Quería ver si me reconocía, si, al verme por primera vez en cinco años con el pelo corto y sin barba, me vería como la misma persona que era entonces. Ese chico perdido, inocente, despreocupado. Me miré al espejo, y allí estaba. Yo. Ya no inocente, agobiado por las cargas, pero el yo que era entonces seguía allí, para bien y para mal. Quizás la mirada más profunda. No lo sé.
Pase lo que pase, era, soy yo.
17th February 2009, 01:29 am
(Tras regresar a casa sin fuerzas, con el concierto para violín de Brahms sosteniéndome, tirando de mí para que pudiera regresar)
Una casita junto al río, cultivar un pequeño huerto, pasear por el bosque, escuchar a Bach, estudiar a Homero y a los estoicos. Ese es el brillo que quiero. Sencillo, y humilde, y tan difícil en este mundo.