Vamos a ir a Roma.
Una de esas decisiones rápidas, soñada un sábado por la mañana, en el Café Comercial, frente a café y croissants. Y esta mañana, en otro café mucho menos bello, en este barrio mío, donde arden los rascacielos (Esta mañana he visto su esqueleto, desde lejos, alzándose negro, vacío. Mañana pasaré junto a sus ruinas.), lo decidimos. Regresamos a mi casa, y reservamos billetes de avión. Para ir a ver la Capilla Sixtina, la tumba de Keats (Here lies one whose name was writ in water).
Vamos a ir a Roma. Esa frase se repite constantemente en mi mente. Vamos a ir a Roma. No sé cuántas veces se la he dicho hoy.
Zuviëh:
Ese tipo de ‘locuras’ a mi siempre me han encantado.
Saludos.
14 February 2005, 1:58 pm